Empezarán a tirarse cadáveres a la cara y discutirán otra vez sobre muertos de primera y de tercera. Clasificarán muertos importantes y muertos inútiles, relativizarán muertos; francias, el bien, el mal, dolientes y coranes. Ensayarán cuentas sofisticadas que explicarán todos estos muertos y también los que siguen; desenrollarán el atlas de los muertos clavando banderitas de muertos vinculantes y geografías, conspiraciones, discernimientos y demás idioteces.
A Francia hoy le dieron duro, otra vez.
Ayer al Líbano y mañana será en no sé donde, pero será. No tape eso con ridiculeces sacadas de imanes para heladeras con frases de Galeano ni con culpas profundas de un Occidente del que ni siquiera sabe bien que es, ni donde queda. No divida el horror ni lo catalogue. Si lo relativiza, lo banaliza. No sea cínico. Acepte buenamente que en París duele y dolerá siempre más porque París es símbolo; y eso, va infinitamente más allá de sí misma - y por supuesto - de Ud.
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