Nicolás Maduro reconoció los resultados y con ello – al menos desde el discurso – hizo lo que tenía que hacer. Muy bien por él y por todos.
Lo segundo: Si la manipulación de los medios de comunicación, el lock
out económico, el conspiracionismo local e internacional y la baja de
los precios del petróleo son los únicos argumentos con los que el
chavismo es capaz de explicar su derrota electoral; este está condenado a
sufrir muchas más.
Lo tercero: En el juego de las frágiles democracias representativas con elecciones universales a padrón abierto; la responsabilidad política es necesariamente compartida. Sin desmedro de ello; corresponde siempre a las mayorías – por su propio carácter - asumir una mayor carga de la misma. Venezuela ahora tendrá a la oposición como mayoría dominando abrumadoramente uno de sus tres poderes. De la misma forma que el tiempo revelaría la verdadera fe democrática de Maduro; también revelará la jerarquía democrática – ahora si con poder real en la mano - de quienes se le oponen.
Lo cuarto: La madurez de un sistema democrático – y de la sociedad que lo sostiene – se demuestra también a partir de la alternancia en el ejercicio del poder. “La más fea” para quien lo tiene y el alivio para quien lo quiere pero en suma; siempre buen indicador de que el sistema – precariamente, como siempre – está funcionando.
Lo quinto: La izquierda (o como quiera llamarse o ser llamada) debe aprender y aceptar que el mismo poder instrumental que la llevó al gobierno, la quita.
Esas son las reglas.
Lo sexto: Las declaraciones de Batlle Ibañez hoy (7/12/2015) a El País, tienen pasajes repugnantes.
Lo tercero: En el juego de las frágiles democracias representativas con elecciones universales a padrón abierto; la responsabilidad política es necesariamente compartida. Sin desmedro de ello; corresponde siempre a las mayorías – por su propio carácter - asumir una mayor carga de la misma. Venezuela ahora tendrá a la oposición como mayoría dominando abrumadoramente uno de sus tres poderes. De la misma forma que el tiempo revelaría la verdadera fe democrática de Maduro; también revelará la jerarquía democrática – ahora si con poder real en la mano - de quienes se le oponen.
Lo cuarto: La madurez de un sistema democrático – y de la sociedad que lo sostiene – se demuestra también a partir de la alternancia en el ejercicio del poder. “La más fea” para quien lo tiene y el alivio para quien lo quiere pero en suma; siempre buen indicador de que el sistema – precariamente, como siempre – está funcionando.
Lo quinto: La izquierda (o como quiera llamarse o ser llamada) debe aprender y aceptar que el mismo poder instrumental que la llevó al gobierno, la quita.
Esas son las reglas.
Lo sexto: Las declaraciones de Batlle Ibañez hoy (7/12/2015) a El País, tienen pasajes repugnantes.
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